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Thursday, January 3, 2013

Why a good language instructor is key to really get a culture

Our first professor, Arsénio,
during a CouchSurfing event
Two years ago, when we first saw a position in Mozambique, we didn't know much about the country. A little bit more than a year later, when we first set foot in Maputo, after consulting many encyclopedias, studying several academic articles and international development reports, and reading local websites, blogs and newspapers, we had much more information, but not necessary a full understanding of the people and customs. The only Mozambican we had met up to that point was a lovely woman who chatted with us about some basics for a couple of hours during our SKWID (Skills for Working in Development) training. And that was it.

But to live and specially work in a country, you need much more than that. At this point a good language instructor becomes essential. People think a language professor is there to tell you how to say this or that, explain some grammar rules, and correct your mistakes. And to be honest, that was what many language instructors were doing in Mozambique. But a good language instructor is, more than anything, a cultural interpreter.

Cristina, my favorite Portuguese professor
in the whole world
He or she can quickly become what in Anthropology we call a "key informant," the go-to person for anything you don't understand. Why do people behave in a certain way? What's the best way to approach this subject in this situation? Would it be correct to do this or that? A good language instructor / cultural interpreter has a good grasp of the whys and hows of their culture and can explain and answer these and million other questions about the hidden dimensions of a culture and the puzzling behaviors of its people.

We were lucky when eventually we were able to have classes with two such wonderful instructors. Arsénio had training in Linguistics and came from a very traditional style of lecturing-teaching, but had a wealth of information when it came to work relationships and communication that was eye-opening. Unfortunately, he soon left for a job abroad.


After much running around, we found Cristina Chilaule*, another wonderful professor. Not only did she have a strong work ethic, but she was able to adapt immediately to our specific needs of working professionals who needed to reach a certain communication standard quickly. More importantly, she became a window to a part of Mozambican culture we had no idea about. Because she came from a completely different background, she was able to introduce us to different aspects of the local culture and give us invaluable insights into everyday life. She even managed to teach Fadi some grammar, a never-before achieved feat! (Fadi learns languages by osmosis and had so far done without any grammar).

Definitely, a highlight of our time in Mozambique.


*If you happen to be in Maputo and in need of a Portuguese professor, contact her at chilaulecristina@gmail.com








Saturday, August 18, 2012

Blogger perezosa: la vida en Mozambique a través de los ojos de amigos

Un mes desde la última entrada y mucho para escribir, pero nada de tiempo. Y como suscribo a la idea de que no tiene sentido re-inventar la rueda, voy a aprovechar que colegas y amigos están haciendo un buen trabajo a la hora de contar sobre la vida en Mozambique.

Les contesto a través de sus palabras, varias de las preguntas que he recibido últimamente.

¿Qué comen?

Magumba asada en puestitos sobre la playa 
Un colega que está en la ciudad de Beira -sobre la costa, a mitad de camino entre norte y sur de Mozambique- da un buen recorrido por las comidas más comunes con una lista de comidas típicas con pequeña explicación y fotos (en inglés). Sus platos parecen tener más cantidad de pescados y mariscos. En Maputo además, matizamos con un poco de comida china, alguna pasta o galleta sin gluten a precios exorbitantes y algún mate que alguna argentina o paraguaya generosa comparte conmigo.


¿Se pasan el día en la playa?

Caminando por Catembe

Ojalá. Nos escapamos siempre que podemos. Como las playas de toda ciudad grande, las playas de Maputo son más de adorno que otra cosa. En Maputo mismo se puede ir a Costa del Sol a caminar, jugar freesbee o comer pescado asado. Pero no da para tirarse al sol o bañarse.

Se puede cruzar en ferry a Catembe para pasar un día más tranqui y comer unas tapas disfrutando la vista de Maputo.

Para playas más lindas, de arena blanca y limpia y agua verde esmeralda hay que viajar un poco más. La escapada más lejos hasta ahora ha sido a la playa de Tofo, paraíso de surfistas y buzos.

¿El único problema? Para llegar ahí son necesarias 8 a 10 horas de suplicio estrujado en las pequeñas combis que acá llaman chapas.

¿Qué tal es la ciudad de Maputo?

Muy bien ubicada, muy bien planeada, muy descuidada y dejada. A Lucila, una amiga argentino-brasilera y fellow couchsurfer le gustó y dice que es maningue nice. Y las personas también.

¿Uno de mis lugares favoritos? El balcón de casa, a cualquier hora y ocasión. Para tomar el desayuno en el fresquito de la mañana. Para reírse viendo los nenes de primero y segundo de primaria que salen de la escuela en la tarde y vuelven saltando y jugando a sus casas. Para escuchar la palmera cantar con el viento. Para chusmear que están haciendo los vecinos, o investigar qué es este o aquel alboroto. Para admirar la puesta del sol, siempre espectacular. O para ver cómo la ciudad se va de a poco durmiendo cada noche.

Vista del centro y el puerto de Maputo desde el balcón de casa


Fotos: LT

Saturday, June 2, 2012

Noche finlandesa de despedida

En mayo se fueron dos voluntarias. La última fue Seija, de Finlandia. A la despedida que se hizo en un restaurante tailandés con un jardín al aire libre, fueron voluntarios, colegas y un par de personas de la comunidad finlandesa en Maputo.

Resulta que Mozambique es uno de los países a los que Finlandia da
ayuda económica para educación, agricultura y salud.


Por esas casualidades, un fotógrafo profesional, Joca Faria, estaba entre los invitados y había traído su equipo de fotografía. ¡Suertudos nosotros!

Arriba, Seija, la homenajeada. A la derecha, Ed, de Inglaterra, nuestro compañero de apartamento durante la primera semana.

 
Gente de Irlanda, Canadá, Inglaterra, España, Mozambique, Italia, Pakistán, Portugal, Finlandia, Estados Unidos, Filipinas, China, Canadá, Jordania, Uruguay... en un restaurante tailandés en África despidiendo a una finlandesa que se va a Vietnam.






Hubo tiempo para conversaciones serias intercaladas con pad thai y elucubraciones filosóficas mezcladas con planes de ciencia y tecnología y curry.