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Wednesday, January 29, 2014
Africa needs no saving - just less negative stereotypes / África não precisa de poupança - apenas menos estereótipos negativos
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Tuesday, October 22, 2013
Unmasking African stereotypes in the media
Loved this recent article by Imran Garda: “Nine signs the journalism on Africa you’ve just encountered is trash”. It follows the spirit of the blog “Africa is a country” where it was posted:
With a lot of irony, Garda lists what he considers the worst nine stereotypes that Western media use when talking about Africa. Quite a range, including darkness and sunsets, issues with languages and accents, wars and dictators, singing and dancing. A funny article to show that Africa is not a monolitic reality, and definitely, definitely not a country.
The point of the article also falls in line with our previous postings on Africa as seen by the media (Spanish) and in campaigns (English), or in international aid (Portuguese). For the whole article, go here.
Would like to have other perspectives? See what Africans from different countries have to say about themselves here, how a group of men are making fun of how the film industry portrays them, and how Nigerian writer Chimamanda Adichie brilliantly challenges that single story of Africa.
![]() |
| The ‘African Skies’ even made it into the titles of a couple of movies, yikes! |
“to challenge and destabilize received wisdom
about the African continent and its people
in Western media”
about the African continent and its people
in Western media”
It’s ironic (or very, very sad) that they have to clarify that:
“The title of the blog is ironic and is a reaction to
old and tired images of ‘Africa’. ”
With a lot of irony, Garda lists what he considers the worst nine stereotypes that Western media use when talking about Africa. Quite a range, including darkness and sunsets, issues with languages and accents, wars and dictators, singing and dancing. A funny article to show that Africa is not a monolitic reality, and definitely, definitely not a country.
The point of the article also falls in line with our previous postings on Africa as seen by the media (Spanish) and in campaigns (English), or in international aid (Portuguese). For the whole article, go here.
Would like to have other perspectives? See what Africans from different countries have to say about themselves here, how a group of men are making fun of how the film industry portrays them, and how Nigerian writer Chimamanda Adichie brilliantly challenges that single story of Africa.
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Saturday, April 20, 2013
Crítica a la cobertura de la visita de la Reina de España a Mozambique
Reproduzco aquí un artículo que critica la perspectiva que presentan los medios cada vez que hablan de África, un tema que ya habíamos tratado cuando hablamos del peligro de una historia única, un ejemplo de ello y una tomadura de pelo a esos estereotipos.
La reina dadivosa y el buen salvaje (o cómo no hacer periodismo).
Por Yolanda Polo. Publicado el 17/04/2013 en El Diario de España.
El relato predominante sobre África se sitúa entre el buen salvaje y el salvaje a secas. Pobres incapaces que necesitan nuestra ayuda y supervisión o simples bárbaros que se embarcan en espantosos conflictos que ni siquiera pueden compararse a nuestras civilizadas guerras. La semana pasada, coincidiendo con la visita de la reina a Mozambique, tocaba airear el primero de estos relatos.
Muy a menudo siento que los medios de comunicación toman a la ciudadanía por tonta. La Casa Real vende la visita de la reina a Mozambique como un viaje de cooperación y van ellos y lo compran. Y no sólo lo compran, sino que además lo hacen bajo esa conceptualización del buen salvaje intelectualmente menor que necesita de nuestro apoyo para salir adelante. Fíjense que aún en tiempos de crisis somos solidarios y lo demostramos enviando a la reina como adalid de nuestras buenas intenciones con “los negritos”.
Para alimentar este discurso no pueden faltar las historias de niños y niñas, a ser posible huérfanos y si son fruto de una violación y abandonados aún mejor. Pobres, necesitan nuestra ayuda. Por supuesto, no puede faltar un toque de folklorización tan necesario en estos casos: la música, imprescindible, porque ¡mira que baila bien la gente africana!; y por supuesto la artesanía (nada de arte, como diría Galeano, que son pobres). Y así, las imágenes que nos llegan son protagonizadas por una reina dadivosa que visita orfanatos, baila danzas junto a las mujeres y compra en los mercados tallas de madera. Lástima que sólo de refilón se mencionaran las 'nuevas formas de cooperación con Mozambique' que comienzan a realizarse.
Tal vez esas nuevas formas tengan mucho que ver con el petróleo y el gas que se han descubierto en el país. Hubiera sido interesante y periodísticamente responsable indagar sobre este asunto. Curiosamente, esos mismos días, la ONG Justiça Ambiental acusaba al gobierno y a las compañías extranjeras de violar sistemáticamente los derechos de la población. También la Asociación Académica para el Desarrollo de las Comunidades Rurales denunciaba que el G8 'convierte África en una plataforma comercial para las grandes multinacionales del negocio agrario y la industria alimentaria'.
Lástima que también se perdiera la oportunidad de explicar los datos que unos días antes había publicado el CAD y que situaban a España como campeona europea de recortes en cooperación. Una pena que no se explicaran las graves consecuencias que tales recortes tendrán sobre el trabajo que se viene realizando y sobre la vida de miles de personas. Los artículos mencionados en los enlaces anteriores pertenecen a esa prensa que se autodefine como seria. Resulta cuanto menos sorprendente que al compararlos con los publicados por Hola -revista caracterizada por la superficialidad de sus contenidos que no dejan de ser meras anécdotas- la diferencia entre unos y otros sea casi inexistente.Tal semejanza deja clara evidencia del carácter vasallo de un periodismo supuestamente independiente y profesional.
[A continuación, una] historia contada por Mia Couto, escritor mozambiqueño:
Un mono estaba asomado a un río y vio un pez dentro del agua. Y se dijo: este animal está ahogándose. El mono metió la mano en el agua, cogió el pez y lo sacó.
Y el pez empezó a agitarse. El mono se dijo: qué contento está el pez.
Y cuando el pez murió, el mono se dijo: lástima, si hubiera llegado antes.
[Esta historia] sirve para ilustrar el neocolonialismo maquiavélico que impera. Los relatos predominantes que sitúan a los países africanos en inferioridad con respecto a occidente se construyen precisamente para justificar intervenciones externas en asuntos que les son propios. El periodismo no puede convertirse en vocero de esos discursos del poder. La responsabilidad ética y profesional obliga a ir mucho más allá de la realidad oficial, a contrastar fuentes, a indagar. Y, por supuesto, obliga a hablar con las personas de la calle, esas que no salen en los grandes titulares pero que son quienes mejor pueden describir la realidad del país, sus necesidades y sus propuestas. Ellas, y no otras, son las verdaderas protagonistas; nadie puede hablar en su nombre. Cualquiera que haya visitado recientemente Mozambique y haya hablado con sus gentes sabe que existe un gran malestar social con ese tipo de desarrollo que hemos exportado desde aquí y que está generando enormes desigualdades. La sociedad civil mozambiqueña está denunciándolo. No contarlo como periodista no sólo es irresponsable, sino que además es cómplice de delitos presentes y futuros.
Viví en Mozambique en 2003 y 2004. Entonces era el tercer país más pobre del mundo, según el Informe de Desarrollo Humano. Regresé allá hace un par de años cuando todos los indicadores internacionales hablaban de una economía que crecía un 7,2% anual. Encontré un país en el que el modelo capitalista se había instaurado de manera impúdica en la capital: centros comerciales, hoteles de lujo y enormes coches convivían con barrios enteros en los que la situación apenas había cambiado. La desigualdad era enorme. El maldesarrollo se había instalado en la ciudad y con él, sus malas prácticas: horarios laborales interminables, enorme subida de los precios de productos básicos, salarios minúsculos. El interior del país continuaba igual que décadas atrás, incluso peor porque el acaparamiento de tierras por parte de capital extranjero afectaba ya al 21% del terreno. El descubrimiento de petróleo y gas en el país había atraído a las empresas extranjeras en una suerte de tonto el último en busca del beneficio. China pisaba con fuerza y construía infraestructuras con sus propios trabajadores a cambio de saciar su imparable sed de materias primas… Flávia, una buena amiga de Maputo, me dijo entonces '¿sabes?, me gustaba más el Mozambique de antes'.
Quien quiera informarse sobre lo que ocurre en Mozambique basta con leer alguno de los brillantes artículos de Mia Couto o Paulina Chiziane, consultar alguna de las ONG mencionadas en este artículo, leer periódico Verdade o tan sólo escuchar la música del rapero Azagaia.
La reina dadivosa y el buen salvaje (o cómo no hacer periodismo).
Por Yolanda Polo. Publicado el 17/04/2013 en El Diario de España.
El relato predominante sobre África se sitúa entre el buen salvaje y el salvaje a secas. Pobres incapaces que necesitan nuestra ayuda y supervisión o simples bárbaros que se embarcan en espantosos conflictos que ni siquiera pueden compararse a nuestras civilizadas guerras. La semana pasada, coincidiendo con la visita de la reina a Mozambique, tocaba airear el primero de estos relatos.
Muy a menudo siento que los medios de comunicación toman a la ciudadanía por tonta. La Casa Real vende la visita de la reina a Mozambique como un viaje de cooperación y van ellos y lo compran. Y no sólo lo compran, sino que además lo hacen bajo esa conceptualización del buen salvaje intelectualmente menor que necesita de nuestro apoyo para salir adelante. Fíjense que aún en tiempos de crisis somos solidarios y lo demostramos enviando a la reina como adalid de nuestras buenas intenciones con “los negritos”.
Para alimentar este discurso no pueden faltar las historias de niños y niñas, a ser posible huérfanos y si son fruto de una violación y abandonados aún mejor. Pobres, necesitan nuestra ayuda. Por supuesto, no puede faltar un toque de folklorización tan necesario en estos casos: la música, imprescindible, porque ¡mira que baila bien la gente africana!; y por supuesto la artesanía (nada de arte, como diría Galeano, que son pobres). Y así, las imágenes que nos llegan son protagonizadas por una reina dadivosa que visita orfanatos, baila danzas junto a las mujeres y compra en los mercados tallas de madera. Lástima que sólo de refilón se mencionaran las 'nuevas formas de cooperación con Mozambique' que comienzan a realizarse.
Tal vez esas nuevas formas tengan mucho que ver con el petróleo y el gas que se han descubierto en el país. Hubiera sido interesante y periodísticamente responsable indagar sobre este asunto. Curiosamente, esos mismos días, la ONG Justiça Ambiental acusaba al gobierno y a las compañías extranjeras de violar sistemáticamente los derechos de la población. También la Asociación Académica para el Desarrollo de las Comunidades Rurales denunciaba que el G8 'convierte África en una plataforma comercial para las grandes multinacionales del negocio agrario y la industria alimentaria'.
Lástima que también se perdiera la oportunidad de explicar los datos que unos días antes había publicado el CAD y que situaban a España como campeona europea de recortes en cooperación. Una pena que no se explicaran las graves consecuencias que tales recortes tendrán sobre el trabajo que se viene realizando y sobre la vida de miles de personas. Los artículos mencionados en los enlaces anteriores pertenecen a esa prensa que se autodefine como seria. Resulta cuanto menos sorprendente que al compararlos con los publicados por Hola -revista caracterizada por la superficialidad de sus contenidos que no dejan de ser meras anécdotas- la diferencia entre unos y otros sea casi inexistente.Tal semejanza deja clara evidencia del carácter vasallo de un periodismo supuestamente independiente y profesional.
[A continuación, una] historia contada por Mia Couto, escritor mozambiqueño:
Un mono estaba asomado a un río y vio un pez dentro del agua. Y se dijo: este animal está ahogándose. El mono metió la mano en el agua, cogió el pez y lo sacó.
Y el pez empezó a agitarse. El mono se dijo: qué contento está el pez.
Y cuando el pez murió, el mono se dijo: lástima, si hubiera llegado antes.
[Esta historia] sirve para ilustrar el neocolonialismo maquiavélico que impera. Los relatos predominantes que sitúan a los países africanos en inferioridad con respecto a occidente se construyen precisamente para justificar intervenciones externas en asuntos que les son propios. El periodismo no puede convertirse en vocero de esos discursos del poder. La responsabilidad ética y profesional obliga a ir mucho más allá de la realidad oficial, a contrastar fuentes, a indagar. Y, por supuesto, obliga a hablar con las personas de la calle, esas que no salen en los grandes titulares pero que son quienes mejor pueden describir la realidad del país, sus necesidades y sus propuestas. Ellas, y no otras, son las verdaderas protagonistas; nadie puede hablar en su nombre. Cualquiera que haya visitado recientemente Mozambique y haya hablado con sus gentes sabe que existe un gran malestar social con ese tipo de desarrollo que hemos exportado desde aquí y que está generando enormes desigualdades. La sociedad civil mozambiqueña está denunciándolo. No contarlo como periodista no sólo es irresponsable, sino que además es cómplice de delitos presentes y futuros.
Viví en Mozambique en 2003 y 2004. Entonces era el tercer país más pobre del mundo, según el Informe de Desarrollo Humano. Regresé allá hace un par de años cuando todos los indicadores internacionales hablaban de una economía que crecía un 7,2% anual. Encontré un país en el que el modelo capitalista se había instaurado de manera impúdica en la capital: centros comerciales, hoteles de lujo y enormes coches convivían con barrios enteros en los que la situación apenas había cambiado. La desigualdad era enorme. El maldesarrollo se había instalado en la ciudad y con él, sus malas prácticas: horarios laborales interminables, enorme subida de los precios de productos básicos, salarios minúsculos. El interior del país continuaba igual que décadas atrás, incluso peor porque el acaparamiento de tierras por parte de capital extranjero afectaba ya al 21% del terreno. El descubrimiento de petróleo y gas en el país había atraído a las empresas extranjeras en una suerte de tonto el último en busca del beneficio. China pisaba con fuerza y construía infraestructuras con sus propios trabajadores a cambio de saciar su imparable sed de materias primas… Flávia, una buena amiga de Maputo, me dijo entonces '¿sabes?, me gustaba más el Mozambique de antes'.
Quien quiera informarse sobre lo que ocurre en Mozambique basta con leer alguno de los brillantes artículos de Mia Couto o Paulina Chiziane, consultar alguna de las ONG mencionadas en este artículo, leer periódico Verdade o tan sólo escuchar la música del rapero Azagaia.
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Monday, April 30, 2012
African men challenge negative stereotypes
It seems I’m not the only one tired of African stereotypes. In this funny video, four young African men challenge the stereotypical portrayals of African men in Hollywood movies:
The video is part of a series challenging two-dimensional representations of Africa and African people, by a NGO called Mama Hope. You can check here the other videos that are part of the campaign called “Stop the Pity, Unlock the Potential.”
If you happen to come from a place beyond US borders, you are familiar with the problem. The world according to Hollywood tends to be... inaccurate should we say? (simplistic? naive? incorrect? unsophisticated? plain wrong?). To challenge those single stories, just remember to go beyond the Hollywood movie (or the news).
The video is part of a series challenging two-dimensional representations of Africa and African people, by a NGO called Mama Hope. You can check here the other videos that are part of the campaign called “Stop the Pity, Unlock the Potential.”
If you happen to come from a place beyond US borders, you are familiar with the problem. The world according to Hollywood tends to be... inaccurate should we say? (simplistic? naive? incorrect? unsophisticated? plain wrong?). To challenge those single stories, just remember to go beyond the Hollywood movie (or the news).
Thursday, March 8, 2012
What a single story looks like
Just finished posting about the danger of a single story and I run into a perfect example of how a story, very effectively told, even if with the best intentions can reinforce that single story of Africa the helpless, Africa the dangerous.
These last days a very well crafted documentary, part of a campaign against warlord Joseph Kony, went viral in Facebook, twitter and other social media:
A quick video response appeared, this time from Rosebell Kagumire, a blogger from Uganda, clarifying a few points that provide a more rounded picture of what has been going on in her country. [I'll be summarizing part of what she says in Spanish soon]
These last days a very well crafted documentary, part of a campaign against warlord Joseph Kony, went viral in Facebook, twitter and other social media:
A quick video response appeared, this time from Rosebell Kagumire, a blogger from Uganda, clarifying a few points that provide a more rounded picture of what has been going on in her country. [I'll be summarizing part of what she says in Spanish soon]
I had already seen the same concerns raised by my friend Corinne Segura on a FB comment: “It's pure hubris when 3 white college students think they know how to stop a conflict in Africa. By Sending 100 US troops? Oh yeah, that has always worked. We don’t know the situation over there and the best solution. There are African scholars and governments working on this, there is an African Union and a United Nations - Where are their voices? [...] We need more humility and better information on how to support this fight. It’s great to raise awareness but an American NGO that supports a foreign military and builds schools, and acts condescending like they are the saviors??? .... Um, no thanks”.
Many other voices have been either to criticize or defend the video. If anything, the whole issue served to really drive the point home: a single story, not Africa, is dangerous.
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